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Tener Cáncer

El ingreso

Tras aquel primer impacto para mi en el hospital nos toco a mi pareja y a mi comunicar la noticia a mi familia.

Evidentemente teníamos miedo de la reacción en ellos, en mis padres ya mayores, en mis hijas, en mi hermana. A la primera persona en darle la noticia fue a mi hermana y yo no tuve la fuerza de contárselo, fue mi mujer quien se lo comento con bastante tacto, ella adivino entre las palabras y  también se derrumbo en un primer instante, pero paso seguido nos invito a su casa para poder hablar, como era de esperar las lagrimas fueron nuestra forma de expresar nuestro dolor y rabia, en un primer momento pensé en no comentarlo a mis hijas, mi hermana me aconsejo que lo dijera, eran mayores y debían saber lo que me pasaba, el paso siguiente fue llamarlas y decirles que bajaran a casa de mi hermana. Fue ella quien les dio la noticia, yo no podía articular palabra la emoción y la rabia me impedían sacar una sola palabra.

Todos acordamos  no dar la noticia a mis padres, le comentamos que tenia operarme porque tenia un quiste, aunque al tiempo ya supieron la verdad, lo han pasado bastante mal.

Aquel mes hasta mi ingreso se fue en dolorosos paseos al baño, desesperos, palabras de animo, lagrimas, rabia contenida, esperanzas abrazos y deseos de pasar aquel mal trago.

Mi hermana, hablo mas en aquellos días conmigo,  que en todo el tiempo que vivimos juntos de niños y adolescentes, es increíble pero descubrí a alguien muy cariñoso muy enérgico, dispuesta a  todo con tal de que yo saliera adelante.

Nuestras largas conversaciones se prolongaban durante horas, descubriendo nuestros miedos, yo era muy dejado para los médicos, ella al contrario era como mi padre a la mas mínima estaban haciéndose pruebas en busca de males que afortunadamente nunca tenían, yo sin embargo sin buscar encontré lo que ellos mas temían.

 

Sigo pensando lo mismo que le exprese a mi hermana un día, doy gracia a Dios por ser yo quien lo tiene y no ninguno de ellos, siempre he tenido miedo a verles padecer.

Gracias a mi hermana y algunas amistades de mi cuñado se pudo adelantar la operación que requería cierta urgencia según palabras de la doctora, pero la sanidad tiene su propio ritmo de no a ver sido por esas amistades la operación se hubiera demorado varios meses, pero al mes del diagnostico mi citaron para mi ingreso.

Fue hacia el 15 de junio, ingresaba en el hospital, hasta aquel momento mi vida giraba alrededor de mi pareja, mi mujer, que no había descansado, buscando información, dándome ánimos, luchando con mas fuerza y más empeño de lo que nunca conocí en nadie, allí estaba también mi hermana, a la que después de tantos años descubría en un momento angustioso de mi vida, sufría con disimulada esperanza de que todo va a salir bien, Dios me dio el animo y la fuerza para no derrumbarme y así asistí a mi ingreso para operarme, tenia un mal y había que retirarlo de mi.

 

Mi primer día como no podía ser menos en el hospital paso por la visita de los estudiantes de enfermería, que hicieron sus pruebas intentando en vano encontrar una vena donde colocar una vía, afortunadamente ellos se rindieron antes de que yo expresara mi enojo por el dolor que me estaban causando. Me encontraba en la 325 en la planta 3 y estaba solo en una habitación para dos personas, no tardo en aparecer mi doctora a eso del medio día para comunicarme que al día siguiente me operaria a primera hora, seria el primero, ya por la tarde me colocaron el cartelito de en ayunas, y vino una enfermera que me afeito el estomago y el pecho, y me entrego una bata y varios accesorios para ducharme, con esto y una pastilla tranquilizante pase mi primer día.

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